← Volver al blogNutrición · 6 min de lectura

Nutrición para runners y corredores en Salamanca

Cuánta energía necesita realmente un runner amateur

El gasto energético de correr varía mucho según el ritmo, el peso corporal y el terreno, pero como referencia orientativa, correr suele consumir entre 60 y 100 kilocalorías por kilómetro en corredores amateur. Esto significa que una tirada de 10 kilómetros puede suponer un gasto añadido considerable que hay que reponer con comida real, no solo con agua. El error más común entre corredores populares en Salamanca es mantener la misma alimentación de los días de descanso también en los días de entreno largo, lo que a medio plazo genera fatiga acumulada y peor recuperación entre sesiones.

La hidratación es igual de importante que la comida y se suele descuidar más. En condiciones normales, un runner amateur necesita reponer los líquidos perdidos por el sudor, que en carreras de más de una hora puede incluir también la pérdida de sodio. No hace falta contar mililitros de forma obsesiva: una buena referencia es beber a lo largo del día, no solo justo antes de salir a correr, y prestar atención al color de la orina como indicador aproximado de hidratación.

En cuanto a los hidratos de carbono, una referencia orientativa muy usada en corredores populares es entre 5 y 7 gramos por kilo de peso corporal al día en semanas de entrenamiento moderado, y algo más en semanas de mayor volumen o antes de una carrera importante. No es una cifra que debas perseguir con precisión, sino una guía para entender por qué recortar drásticamente los hidratos suele ir acompañado de peor rendimiento y peor recuperación en corredores que entrenan varias veces por semana.

Qué comer antes de una carrera o un entreno largo

La comida previa a una tirada larga debe aportar energía de fácil digestión, con hidratos de carbono como protagonistas y poca grasa y fibra, que ralentizan la digestión y pueden causar molestias durante la carrera. Si entrenas o compites por la mañana, una opción sencilla dos o tres horas antes es un plato de avena con plátano y miel, o unas tostadas con mermelada y un poco de queso fresco. Si el tiempo es más ajustado, treinta o cuarenta minutos antes, es mejor optar por algo más ligero y líquido, como un plátano o un puñado de dátiles.

Evita probar alimentos nuevos el día de una carrera importante: lo ideal es haber testado esa misma comida en entrenos previos para saber cómo te sienta. También conviene evitar el exceso de fibra (legumbres, verduras crudas en gran cantidad) en las horas previas, porque puede provocar molestias digestivas a mitad de carrera. Si entrenas Pilates o Barre el mismo día que corres, procura espaciar ambas sesiones al menos un par de horas y ajustar la comida intermedia según cuál sea el esfuerzo más exigente de la jornada.

Durante el esfuerzo: qué tomar en tiradas largas

Para entrenos o carreras de menos de una hora, en general no hace falta ingerir nada durante el esfuerzo salvo agua si hace calor. A partir de los 60-75 minutos de carrera continua, el cuerpo empieza a agotar sus reservas de glucógeno y conviene aportar hidratos de carbono de absorción rápida: geles energéticos, dátiles, frutos secos con algo de fruta desecada, o bebidas isotónicas caseras con agua, sal y algo de azúcar o miel. La cantidad orientativa suele rondar los 30-60 gramos de hidratos por hora, repartidos en tomas pequeñas cada 20-30 minutos en vez de una sola toma grande.

La sal también merece atención en carreras largas o con calor, porque el sudor arrastra sodio además de agua. En tiradas de más de dos horas, especialmente en verano, puede ser útil añadir electrolitos a la bebida o alternar agua con una bebida isotónica. Como con la comida previa, prueba cualquier estrategia de nutrición durante el esfuerzo en tus entrenos, nunca el día de una carrera que te importe, porque cada corredor tolera de forma distinta la ingesta en movimiento.

La cafeína, tomada con moderación en forma de café o de un gel con cafeína, puede ayudar a algunos corredores a percibir menos el esfuerzo en tiradas largas, pero no todo el mundo la tolera igual de bien durante el ejercicio. Si nunca la has probado en carrera, no la incorpores el día de una prueba importante: como con cualquier estrategia nueva, se testa antes en entrenamientos para descartar molestias digestivas.

Recuperación después de correr: la ventana post-entreno

Después de una tirada larga o de un entreno de series intenso, el cuerpo está especialmente receptivo a reponer glucógeno y a iniciar la reparación muscular durante las primeras horas. No hace falta obsesionarse con comer en los primeros treinta minutos exactos, pero sí conviene no dejar pasar muchas horas antes de la siguiente comida completa. Una combinación sencilla y eficaz es un alimento con proteína e hidratos de carbono: un yogur con fruta y avena, un bocadillo de pavo, o un plato de arroz con pollo y verdura si ya te toca la comida principal.

La proteína ayuda a reparar el tejido muscular sometido a impacto repetido durante la carrera, y los hidratos reponen el glucógeno gastado, especialmente importante si vas a volver a entrenar al día siguiente. Si sueles encadenar una tirada larga con una clase de Barre o Pilates en las 24 horas siguientes, esta comida de recuperación es todavía más determinante para llegar con energía a la siguiente sesión.

Cómo combinar running con Pilates o Barre sin sobreentrenar

Combinar running con Pilates o Barre es una de las estrategias más completas para un corredor amateur: el trabajo de control postural, estabilidad de cadera y fuerza del core que se entrena en Pilates ayuda a sostener mejor la técnica de carrera cuando aparece la fatiga, y el Barre añade tono y fuerza en tren inferior sin el impacto repetido de correr. El punto de atención está en cómo repartes la energía entre ambas actividades en la semana: si acumulas varias sesiones exigentes seguidas sin ajustar la comida, la fatiga se acumula más rápido de lo que se recupera.

Una forma sencilla de organizarlo es no programar la tirada larga y la clase más intensa de la semana en días consecutivos si notas que te cuesta recuperar, y asegurarte de que los días con doble carga de entrenamiento —correr y clase el mismo día— llevan también algo más de energía en la comida principal. Si quieres el detalle de qué comer específicamente antes y después de una clase de Pilates o Barre, tenemos una guía dedicada a ello.

La señal más fiable de que la combinación de disciplinas no está bien ajustada no es el cansancio del día siguiente a un entreno duro, que es normal, sino la fatiga que se arrastra durante varios días seguidos, el sueño peor de lo habitual o la sensación de estancamiento en ambas actividades a la vez. Cuando aparece ese patrón, suele ser más un problema de energía total insuficiente que de exceso de entrenamiento en sí.

¿Plan personalizado o pautas generales? Cuándo dar el paso

Las pautas generales de este artículo sirven como punto de partida para cualquier corredor amateur, pero un plan personalizado tiene sentido cuando preparas un objetivo concreto —una media maratón, una maratón, una temporada de trail—, cuando notas que la fatiga no remite entre sesiones, o cuando quieres ajustar tu composición corporal sin perder rendimiento en las tiradas largas. El servicio de nutrición de Calma Studio valora tu calendario de entrenamiento real, incluidas tus clases de Pilates o Barre si las combinas con el running, y ajusta el plan a partir de ahí. Consulta la disponibilidad de citas en la página del servicio de nutrición.

¿Quieres dar el siguiente paso?